miércoles, 10 de marzo de 2010

"Traer" gente a trabajar?/ Jaime Mezzera


Entre los siglos XVI y XIX hubo tráfico de esclavos africanos que, por millones y por la fuerza, eran “traídos” a las Américas a trabajar.

El mundo democrático abolió la esclavitud y ya no se “trae” gente a trabajar a un lugar, en todo caso se la “atrae” ofreciendo condiciones de trabajo –incluido el salario pero no sólo eso- más atractivas que las del lugar de origen. Como excepción detestable, a principios del Siglo XX en los países totalitarios de Europa y Asia –la Alemania nazi y la Rusia comunista-, aparecieron casos en que trabajadores fueron “traídos” o “llevados” a distintos lugares, como los campos de concentración o los gulags.

Migraciones por causas laborales han habido por docenas en el Siglo XX, pero no porque gente fuera “traída” sino porque eligió ir, es decir fue “atraída” Quizá el caso reciente y cercano más espectacular sea el de Brasilia, diseñada por un tal Lucio Costa en los años cincuenta del siglo pasado –tiempos en que aun estaban vigentes Stalin y sus gulags. Costa, que era un arquitecto comunista, diseñó la ciudad “para 250 mil personas”, esencialmente funcionarios del gobierno federal y sus familias que, por cierto, fueron “llevados” a la nueva capital so pena de perder el empleo. Debe haber pensado que, como no planeaba “traer” más gente, la población permanecería de aquel tamaño. Los “porfiados hechos objetivos” -como gustaban decir los “bolches” décadas atrás- son que hoy la población de Brasilia y sus alrededores supera ampliamente los dos millones de personas que se apretujan en las callejuelas del sobrepasado diseño. Pasó que, al crear un enclave de riqueza –la capital es la ciudad con el más alto ingreso per cápita del Brasil- en medio de una de las zonas más pobres de América –como son el Norte, el Nordeste y el Oeste de aquel país- se produjo un intenso proceso de migración interna donde los pobres de aquellas regiones se fueron a buscar la oportunidad de ofrecerles servicios a los funcionarios públicos bien pagados. Fueron a Brasilia, “atraídos” por la oportunidad de mejorar, como pasa en los países democráticos, sin que nadie dijera que “hay que traerlos” –ni a Lucio Costa se le ocurrió barbaridad semejante!

Me aterra ver que en el Uruguay del Siglo XXI tanto el Presidente que hemos elegido como uno de sus escuderos preferidos, hablan de “traer” campesinos de países sudamericanos pobres con el mismo desparpajo con que lo harían los dueños de plantaciones del siglo XVI.

Además de ser todo esto profundamente antidemocrático, parece –como mínimo- muy poco probable pensar que campesinos ecuatorianos que viven en el llano a la altura del Ecuador geográfico podrían venir a trabajar al Uruguay donde con frecuencia la temperatura cae a menos de 10 grados; sería como cuando llevaron negros africanos a trabajar en las minas de cobre chilenas a más de dos mil metros de altura y por supuesto los mataron de frío en cosa de semanas.

O que los campesinos bolivianos del Altiplano, que viven a 3 y 4 mil metros de altura, vendrían a trabajar al llano a que se les hinchen los pies, no haya plantas de coca para mascar, y estén lejos de las osamentas de sus ancestros que para ellos son un elemento religioso crucial; razón por la cual pocos emigran al llano boliviano, donde la oportunidad económica es mucho más atractiva que venir a trabajar en zonas vacías del departamento de Artigas –que, por cierto, están vacías no porque sus habitantes se fueron a Montevideo a conocer las luces de la ciudad o porque los atrajo el candombe, sino porque huyeron de un lugar donde la oportunidad económica no existe.

O para pensar en “traer” campesinos argentinos sin darse cuenta que buena parte del enorme influjo de inversión argentina a los campos uruguayos tuvo como motivo que la mano de obra uruguaya –a todos los niveles, incluyendo los peones del campo- gana una fracción pequeña de lo que obtiene en casi cualquier otro país medianamente desarrollado.

No se han dado cuenta que aquí se gana tan mal que ni con atraso cambiario vienen ya jóvenes peruanas a emplearse en trabajo doméstico en Montevideo como pasaba en los Noventa?

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